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Tips para definir tu contenido en las redes sociales

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Recientemente me atreví a realizar mi primer live en la plataforma de Instagram, con el objetivo de compartir y aclarar algunos tips sobre contenido en redes sociales que desde hace un tiempo sentía debía comunicar.

Me emocioné y casi como de impulso anuncié algo que tenía cocinando en el horno desde hace ya muchos meses y no terminaba de publicar. Pero eso es tema para otro blogpost que viene por ahí. (Que si les digo un secreto, anuncié una semana antes de la fecha pautada, oops!)

A propósito de los días internacionales y el afán por ganarle al algoritmo, quise compartirles el cómo definir una estrategia para redes sociales que se adecúe a tu mensaje como marca, sin querer abarcar más de lo que puedes apretar y sin quedarte con la mente en blanco.

Cuando tenemos el mensaje claro, crear y publicar contenido se vuelve motivador, sencillo y con una alta retribución porque cada pieza lleva consigo parte de quiénes somos y qué queremos lograr como marca y seres humanos.

En las redes, debemos de enfocarnos en lograr tres cosas: destacar, conectar, y finalmente, fidelizar. Este proceso asegura que encontremos nuestra tribu, resonemos con ella, y contemos con su apoyo, en una relación de doble vía que los mantiene volviendo a nosotros por más. 

Conoce tus limitantes

¿Sabías que como piensas influye directamente en tu negocio seas marca personal o no? Como encargados de la toma de decisiones, nuestra personalidad se ve comunicada en cada acción que decidimos tomar: políticas, estructuración de los servicios y procesos, atención al cliente y hasta la organización contable y económica de tu empresa.

De aquí que si no sabes quién eres y traes a conciencia los rasgos de tu personalidad no podrás tomar decisiones intecionales y con propósito. Nuestra personalidad se manifiesta y muchas veces no nos percatamos de cómo lo hace. Estamos tan acostumbrados a estar con nosotros mismos que no nos vemos de manera objetiva.

Conocernos, nuestras motivaciones, miedos, sueños, conductas involuntarias, quiénes somos bajo presión... nos da la oportunidad de planificar acorde a nuestras fortalezas y debilidades. ¿Eres naturalmente sociable? ¿Te comunicas mejor escribiendo o hablando? ¿Qué actividades te drenan y cuáles te mantienen motivado?

Alejarte de lo que no te hace sentir cómodo y enfocarte en aquello que funciona para tu empresa y para ti como cabeza, es imperativo. A la hora de construir tu estrategia de redes sociales tus limitantes deben ser tu punto de partida. No necesariamente tienes que hacer lo que los demás están haciendo. Si esas acciones no resuenan con quien eres como persona, estarás invirtiendo más energía de lo que vale la pena. (El síndrome de desgaste profesional es real)

¿Cómo conocerte?

Siéntate a evaluar tu vida hasta ahora. Trata de identificar cuáles acciones te han funcionado y cuáles no, y busca llegar a la raíz de el porqué. También toma nota de lo que no has hecho. ¿Por qué? Lo que no hacemos habla tanto de nosotros como lo que hacemos.

Las redes deben ahorrarte tiempo, no consumirte energía. Identifica tus objetivos, reflexiona si se alínean a quién eres como persona y comunícalos en cada acción que realices.

Conoce los extremos

¿Qué es lo más complicado y qué es lo más simple que ofreces? ¿Quién en tu audiencia es el más exigente y quién el menos exigente? ¿Quién necesita más información? ¿Quién ya maneja el argot de tu industria?

Conocer los extremos que se dan en tu audiencia y en tu industria es imperativo para que tu mensaje llegue a quienes debe de llegar y no sólo a las personas a las que estás acostumbrado a hablarles. Es natural que cuando tienes mucho conocimiento sobre algo, hables de manera más técnica, específicamente si no se te da natural lo de enseñar (¿ven por qué hay que conocerse?).

¿Cómo identifico los extremos?

Mientras más tiempo tienes en la industria, más fácil se hace identificar estos extremos porque interactuamos con ellos todos los días. Por ejemplo, digamos tienes una cafetería y tu producto estrella es el café (no es secreto que es mi producto estrella... de todos los días, jeje). Lo primero que harías, sería elegir un parámetro como intensidad. De un lado del espectro, tendrías a los clientes que prefieren un café suave y del otro el café intenso. Luego, viene la reflexión. ¿Estás hablándole a ambos extremos? Puede que se dé el caso que solo estés compartiendo la experiencia de aquellos que lo disfrutan intenso y estés descuidando a los que lo beben suave y pudiesen mezclarlo con otros ingredientes.

¿Cómo me aseguro de tener los extremos cubiertos en mi estrategia?

Encuentra los puntos medios. Desglosa y mantén a la mano una lista de cuáles extremos identificas se dan en: tipos de productos, complejidad, gusto, ubicación, asequibilidad, curva de aprendizaje, etc... lo que sea pertinente a tu propuesta de valor.

Mantén la lista a mano para siempre verificar que tu contenido le hable a toda la variedad de personas que se encuentran dentro de tu círculo. No es que vamos a abarcar más de la cuenta, sino que mantengamos comunicación con los que están dentro de lo que ya hemos especificado y delimitado de la manera más eficiente.

Construye un universo

Cada cabeza un mundo, y cada marca un universo.

Si ves tu marca como un logo, lamento decirte que te pierdes de mucho. El branding se encarga de mantener en línea todos los puntos de contacto que tiene tu marca con tu audiencia, y el logo es solo uno de ellos.

Aunque este es un tema que amerita su propio post, tener claro qué se encuentra en tu universo y qué no, te simplifica el día a día.

Volvamos al ejemplo de la cafetería.

Imaginemos que nuestra audiencia es joven, millenial, un poco hipster, y con una onda de artistas. Esto se alinea con lo que nos sentimos cómodos por lo que no vamos forzados. Nuestro tagline es "café experimental con un toque de tradición".

¿Qué temas, conceptos o historias rodean esta idea?

Pues por decir algunos complementos para la escena, como música independiente, libros creativos, exposiciones de arte, repostería que mezcla ingredientes diferentes, poesía... todos temas válidos para abarcar en nuestras redes y hasta en nuestro espacio.

Podemos hasta cerrar los ojos e imaginarnos a nuestro consumidor ideal bebiéndose el café mientras lee un libro de poesía y degusta un postre único, al sonido de una canción poco comercial.

Esto no significa que vas a modificar tu oferta, pero estos son conceptos que a tu audiencia meta les interesan. (Al menos en el ejemplo) No debemos buscar captar clientes por el producto que vendemos, sino por la historia que vendemos.

¿A qué aspiran tus clientes? ¿Cuáles temas rodean y complementan esa aspiración?

Ahora, identificar esto conlleva un proceso de exploración utilizando moodboards, cuestionarios, mapas conceptuales y evaluaciones de la audiencia. 

Define tus temas de contenido

Toma una hoja en blanco y escribe tu propuesta de valor en el centro (eso que vendes más allá de lo que realmente vendes). En el ejemplo de arriba, no vendíamos café, sino café experimental con un toque. Una cosa no es igual a la otra.

Empieza a rodear tu propuesta principal con temas de interés para ti y para tu audiencia. Si no te interesa, no lo escribas.

Debajo de cada tema escribe qué enfoque al tema (no es lo mismo hablar de la poesía como forma de expresión que la poesía como método de relajación junto a un café) se adapta más a tu propuesta. Recuerda mantener todo bajo la misma sombrilla, ¡tu propuesta!

En otra hoja, escribe algunas formas en las que puedes integrar estos elementos en tu programación diaria de contenido.


Y aquí lo tienen. Algunos de mis tips para construir un universo y manifestarlo por medio del contenido que confeccionas para tus redes. ¿Qué crees es lo más difícil? ¿Cuál es tu propuesta de valor? ¡Déjame saber en los comentarios a ver qué idea se nos ocurren!