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Reto Personal: Creando un "normal" nuevo

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Estoy segura que esto no me pasaba solo a mí, aunque hasta cierto punto es posible. De niña sentía una profunda angustia a la hora de pedir por teléfono. Lo que sea. Donde sea. Y no les hablo de que me ponía nerviosa y lo hacía y luego ya todo estaba bien. Es que simplemente no lo hacía. Por más que quisiera una cosa, no lo quería tanto como para hacerme pasar por tal tragedia.

Mi madre terminó por ocuparse de ese problema.

El que me conoce sabe lo mucho que amo la pizza, específicamente si viene con un refresco de uva. Por las alergias y el asma, me habían puesto bajo una dieta estricta de "no comer absolutamente nada comestible", es decir, no podía comer pan, leche, queso, algunos víberes, y como quinientas cosas que son las que encuentras en una despensa de una familia normal.

Ese día en específico, era el día libre y Mami me dijo que podíamos pedir la pizza que quisiese. Imagínense, después de como dos meses sin comer NADA (rebajé un montón), me dan la opción de comer mi alimento segundo favorito, (el primero me da alergias, ha.). Estaba explotando de ansias y emoción y, naturalmente, le dije lo que quería con punto y coma.

"Perfecto, pues pídela, acá está el teléfono."

Me frisé. ¿Pero y qué es esta osadía? Para no hacerles el cuento largo, ni tener que describirles el análisis que hubo dentro de mi pequeña mente amante de la pizza, les cuento que terminé por pedirla y luego casi ni podía comer.

Hoy, años después de doy gracias a ella que me forzó a salir de la zona de comfort y a enfrentar las situaciones, haya pizza o no de por medio. Gradualmente, fui pidiendo las cosas, interactuando con los extraños del otro lado de la línea, y finalmente caminando yo solita a restaurantes y tiendas.

Pensando qué es normal

Les hago esta historia porque últimamente estoy pensando mucho en lo que es lo "normal" para una persona.

Pasa en las relaciones más que nada; nos acostumbramos a tener a una persona junto a nosotros, a que nos llamen diariamente, a que podamos desahogarnos sin el miedo de ser juzgados. Y antes de darnos cuenta se convierte en nuestro nuevo "normal". Ya el horario de cada día es diferente y si esa persona nos falta un día, ese día no es "normal".

Lo "normal" en tu vida profesional

En lo profesional me atrevo a decir que lo del normal es MUCHO más complicado. Variar algo de lo que ya es normal para nosotros puede simbolizar un error garrafal. O puede significar el éxito. O puede simplemente desbalancearnos y arrojarnos a posiciones laborales que no son lo que necesariamente buscábamos.

Pero algo podemos aprender de los grandes de los negocios: 

estar estático es la clave para el fracaso. 

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Esta semana, piensa en esa sola cosa que te está deteniendo en tu negocio o en tu vida. 

¿Con qué aún no te sientes cómodo, pero sabes que es imperativo para avanzar al próximo nivel? 

¿Es hablarle a tus allegados sobre tus ideas? ¿Es acercarte a tu pareja? ¿Es ir a eventos donde no conoces a nadie? ¿Es iniciar a escribir tu plan de negocios? ¿Es contactar a un profesional?

Mi reto para ustedes es que se propongan esta semana entrante crear un "normal" nuevo. 

Pasito a pasito, incorporen acciones en su día que los lleve a expandir un poquito su zona de confort. Si lo hacemos gradualmente, cuando en el futuro miremos hacia detrás ni siquiera nos acordaremos de aquello que era tan difícil en primer lugar. 

Créditos: Patrón de la imagen por Ashley Goldberg